El estudio científico de Institut Marqués

¿Cómo se realizó el estudio científico?

El estudio se centró en conseguir que el feto percibiera una mayor intensidad de sonido. Para ello, diseñamos Babypod para emitir música desde la vagina de la madre.

El estudio se llevó a cabo en pacientes embarazadas de nuestro centro que se encontraban entre las semanas 14 y 39 de gestación. Durante todo el trabajo, el equipo de investigadores observó por ecografía la reacción del feto al oír música emitida vía abdominal y vía vaginal. También compararon resultados, emitiendo vibraciones sin música desde la vagina.

La música utilizada en el estudio publicado fue de Johann Sebastian Bach, más concretamente Partita in A Minor for Flute Alone – BWV 1013.

En las ecografías previas al inicio de los estímulos, los investigadores observaron que aproximadamente el 45% de los fetos presentaba de forma espontánea movimientos de cabeza y de extremidades, un 30% movimientos de la boca o de la lengua y un 10% sacaba la lengua. Esto es lo que habitualmente hace un feto al estar despierto.

Comparación de la respuesta fetal a los diferentes estímulos sonoros
  • Música emitida por vía vaginal
  • Música emitida desde el abdomen
  • Vibración no musical desde la vagina de la madre

Antes de la ecografía, la paciente embarazada se colocó el dispositivo vaginal diseñado para el estudio, que emite una intensidad media de sonido de 54 decibelios (el equivalente a una conversación en tono bajo o música ambiental).

El 87% de los fetos reaccionaron con movimientos inespecíficos de la cabeza y extremidades, y movimientos específicos de la boca y la lengua, que cesaban al dejar de oír la música. Además, con música vaginal, cerca del 50% de los fetos reaccionó con un movimiento muy llamativo, abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo.

En el abdomen de la embarazada se colocaron unos auriculares que emitían la música con una intensidad media de sonido de 98,6 decibelios (nivel equivalente al de la sirena de una ambulancia o a la música en una discoteca).

Durante esta parte del estudio, no se observaron cambios en las expresiones faciales de los fetos.

Para saber si la reacción fetal se debía a la vibración de las ondas sonoras (es decir, a vibración mecánica no musical), la paciente embarazada se coloca un vibrador vaginal como los que se utilizan como juguete sexual. El equipo de investigadores hizo las ecografías, emitiendo vibraciones sonoras a una intensidad media de 68 decibelios (el equivalente a una conversación en tono alto). En esta parte del estudio, tampoco observamos cambios en las expresiones faciales de los fetos.

 

Con música vaginal, el 87% de los fetos reaccionó haciendo movimientos de la boca y la lengua. Con música desde el abdomen y con vibración vaginal, no se produjo ningún cambio.

Mouth & tong mouvement graph
Conclusiones importantes del estudio
  • La respuesta es distinta en cada exploración y es muy variable el tiempo que tarda en reaccionar en feto. También es diferente el tipo de movimiento, el número y la intensidad de los mismos, así como el tiempo en que dejan de hacerlos tras cesar el estímulo, por lo tanto, se confirma que no se trata de un reflejo.

  • Las respuestas del feto se producen desde la semana 16 y hay diferencias estadísticamente significativas a lo largo del embarazo. Conforme avanza la gestación, hay mayor respuesta de movimientos faciales.

  • Las respuestas son diferentes en cada feto y además, presenta diferentes niveles de respuesta cada vez que escucha la música.

  • Los resultados son similares en ambos sexos.
  • Los gemelos presentan una conducta similar.

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FAQ'S

Sabemos que el oído interno completa su formación en la semana 16 de gestación, pero la funcionalidad del sistema auditivo en la literatura médica hasta el día de hoy sólo se había confirmado a partir de la semana 26. Con este trabajo de investigación por primera vez se demuestra que el feto oye desde la semana 16.

El feto recibe sonidos del interior del cuerpo de su madre tales como los latidos del corazón, la respiración y los movimientos intestinales. También percibe los sonidos procedentes de lo que hace su madre, cuando ésta habla o cuando camina con sus tacones, además de oír ruidos del exterior.

El feto está muy protegido de los ruidos. El hecho de que viva en un ambiente insonorizado hace que los sonidos le lleguen distorsionados tal y como han confirmado investigaciones realizadas en ovejas con micrófonos intrauterinos. Según estos trabajos, la mayoría de los sonidos le llegan como susurros (unos 30 decibelios), mientras que la voz materna emitida en conversación en tono normal (60 decibelios) prácticamente no le llega (24 decibelios).

Además, como la mayoría de los sonidos son muy repetitivos, se acostumbra y no reacciona a ellos. No le impiden dormir.

Así, podemos decir que el ambiente sonoro del útero es como el ruido de fondo de un bosque.

Sólo es posible a través de una única vía, la vaginal.

La vagina es un espacio cerrado, por lo que el sonido no se dispersa en el ambiente. Además, las capas de tejido blando que separan al bebé de la fuente de sonido son menos, sólo las paredes vaginal y uterina. Colocando un altavoz en la vagina se elimina la barrera que constituye la pared abdominal y el bebé puede oír los sonidos casi con la misma intensidad y claridad con la que se emiten.

Antes de la ecografía, la paciente embarazada se colocó el dispositivo vaginal diseñado para el estudio, que emite una intensidad media de sonido de 54 decibelios (el equivalente a una conversación en tono bajo o música ambiental).

El 87% de los fetos reaccionaron con movimientos inespecíficos de la cabeza y extremidades, y movimientos específicos de la boca y la lengua, que cesaban al dejar de oír la música. Además, con música vaginal, cerca del 50% de los fetos reaccionó con un movimiento muy llamativo, abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo.

En el abdomen de la embarazada se colocaron unos auriculares que emitían la música con una intensidad media de sonido de 98,6 decibelios (nivel equivalente al de la sirena de una ambulancia o a la música en una discoteca).

Durante esta parte del estudio, no se observaron cambios en las expresiones faciales de los fetos.

Al tratarse de una respuesta y no de un reflejo, la reacción del feto depende de múltiples factores y por eso es diferente en cada momento. Varía en función de la actividad neuronal del tronco del encéfalo en ese instante por lo que la respuesta podría depender de la fase el sueño en que se encuentre el feto o de los niveles de glucemia.

Por ejemplo, cuando le cantamos a un bebé, éste también reacciona de forma diferente dependiendo de si tiene hambre, sed o sueño.

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