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Música y estimulación fetal

La música estimula los circuitos de comunicación, vocalización y aprendizaje de los bebés, genera en ellos una reacción de comunicación.

El Estudio científico
institut marquès

“Expresión facial fetal en respuesta a la emisión de música vía vaginal.”

Una investigación sobre la audición fetal pionera a nivel mundial, descubre que, desde la semana dieciséis de embarazo, cuando el feto mide 11 cm, ya existe respuesta a la música emitida vía vaginal a través de movimientos específicos de boca y lengua.

La hipótesis de partida sugiere que la música​ induce una respuesta de movimientos de vocalización ya que activa circuitos cerebrales de estimulación del lenguaje y de la comunicación. Es decir, el aprendizaje empieza en el útero​ materno.

Para realizar el estudio, se diseñó un dispositivo vaginal especial que posteriormente la empresa Music in Baby ha comercializado con el nombre de Babypod®.

Resultados del estudio

Tras las pruebas realizadas a cientos de embarazadas, los ginecólogos de Institut Marquès obtuvieron los siguientes resultados:

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Conclusiones del estudio

La música estimula los circuitos de comunicación, vocalización y aprendizaje de los bebés, genera en ellos una reacción de comunicación.

El 87% de los bebés reaccionan a la música emitida por vía vaginal con movimientos de cuerpo y cabeza. Además, abren y cierran la boca, sacan la lengua y gesticulan. Se trata de un descubrimiento nunca visto hasta ahora.

Es la música la que genera en el bebé una respuesta de comunicación, no el ruido. Cuando se aplica vibración desde la vagina a 68 decibelios (intensidad similar a la de una conversación en tono alto) el bebé no responde.

La respuesta ante la música es diferente en cada bebé y el mismo presenta diferentes reacciones cada vez que escucha la música. Los bebés también presentan respuestas distintas según el tipo de música que escuchan.

Se ha descubierto que el feto puede oír a partir de la semana 16 de gestación, cuando hasta ahora solo se había confirmado que lo hacía a partir de la semana 26.

No se trata de una reacción refleja, los movimientos se inician cuando comienza la música y cesan cuando la música deja de sonar.

Las respuestas son más elaboradas conforme avanza la gestación; el número de veces que el bebé saca la lengua aumenta a lo largo del embarazo.

Aplicaciones médicas

Posibles aplicaciones médicas del Babypod

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Babypod en las sesiones ecográficas

Este descubrimiento supone un gran avance para el ecografista, ya que los movimientos del feto le permiten verlo con más claridad y se acorta el tiempo invertido en hacer las ecografías. Además, la reacción diferente de cada bebé en distintas ecografías supone una sorpresa que comparte con los padres, que salen de la consulta satisfechos y emocionados.

Durante el estudio morfológico fetal, Babypod nos permite inducir movimientos de tronco, cabeza y extremidades en un 90% de los fetos y evaluar fácilmente aquellas estructuras que habían quedado ocultas con el feto estático; poder inducir una activación fetal durante las ecografías nos permite reducir el tiempo de exploración y evitar recitaciones.

En las ecografías con Babypod, la música por vía vaginal induce movimientos faciales y de apertura de boca en casi un 90% de los fetos, y movimientos de protrusión de la lengua en un 50%, hecho que nos permite obtener imágenes espectaculares en un plazo inferior a 15 minutos.

Hipótesis principal

La hipótesis de partida sugiere que la música induce una respuesta de movimientos de vocalización ya que activa circuitos cerebrales de estimulación del lenguaje y de la comunicación. Es decir, el aprendizaje empieza en el útero materno.

¿Cuál es el mayor descubrimiento al que ha dado lugar este estudio?, ¿por qué reaccionan así los bebés?, ¿por qué sacan la lengua y gesticulan de una forma nunca vista hasta ahora?

Esta respuesta por parte de los bebés es consecuencia directa de su actividad neuronal, de lo que la música provoca en distintas partes del cerebro de los seres humanos. 

Hasta ahora, gracias a diversas investigaciones médicas, se conocía que la música actúa en un núcleo de neuronas situado en nuestra corteza cerebral, el núcleo accumbens. Éste es el que provoca que, cuando escuchamos música, tengamos sensaciones de bienestar y sentimientos agradables asociados a nuestros recuerdos. El núcleo accumbens es también el que hace que escuchar música nos produzca placer. Sin embargo, en el caso de los bebés, no es el núcleo accumbens el que provoca su reacción, ya que aún no está totalmente desarrollado ni es funcional en la semana 16 de gestación.

Lo que se activa con la música por vía vaginal es otro grupo de neuronas, muy primitivo, situado en el tronco cerebral. Estas neuronas estimulan la vocalización, el lenguaje y, por tanto, el aprendizaje y la comunicación de los bebés. Es decir, gracias al uso de la música y con la ayuda de Babypod, los bebés aprenden a comunicarse desde el útero.

Cuando reciben un sonido, las células de este centro del tronco cerebral detectan si son armónicos o disonantes. Si lo asocian con música, se estimulan y ponen en marcha una reacción, activan sus conexiones con los nervios pares craneales, como el nervio trigémico, el facial, el hipogloso, etc. Estos nervios son los que movilizan la boca, la mandíbula y la lengua para que realicen movimientos de vocalización, el paso previo al lenguaje.

Ante ruidos o sonidos disonantes no se activan estos circuitos de neuronas.

Cuando reciben un estímulo sonoro, las células de este centro cerebral se activan y ponen en marcha un circuito cuyo resultado son los movimientos de vocalización del bebé.

¿Por qué decimos que Babypod estimula el lenguaje y la comunicación de los bebés en gestación? Se puede responder a esta cuestión con otra pregunta: ¿qué hacen los recién nacidos cuando intentan emitir sonidos? Abren y cierran la boca, sacan la lengua…lo mismo que los bebés en gestación cuando oyen la música a través de Babypod. Es la intención de hablar, ese intento que, gracias a Babypod, se puede empezar a estimular desde el útero materno.

Los bebés empiezan a vocalizar de forma espontánea en respuesta a los sonidos que escuchan, comienzan a explorar el registro de sus voces. Cuántas más voces y música escuchen, es probable que incluyan más variaciones de ritmo y tono en sus vocalizaciones. Queremos proporcionar a los bebés los beneficios de la música desde antes de nacer.

Estudios científicos posteriores

Más adelante, iniciaremos estudios sobre cómo influye en el desarrollo de su madurez cerebral.

World congress
European congress

Comité científico – Líneas de investigación

Babypod sigue investigando en el área de la audición fetal, así como en sus posibles beneficios en el desarrollo neurológico prenatal. Los profesionales que forman parte de nuestro comité científico, avalan el rigor y la excelencia en las distintas líneas de investigación que estamos desarrollando.

FAQ'S

Sabemos que el oído interno completa su formación en la semana 16 de gestación, pero la funcionalidad del sistema auditivo en la literatura médica hasta el día de hoy sólo se había confirmado a partir de la semana 26. Con este trabajo de investigación por primera vez se demuestra que el feto oye desde la semana 16.

El feto recibe sonidos del interior del cuerpo de su madre tales como los latidos del corazón, la respiración y los movimientos intestinales. También percibe los sonidos procedentes de lo que hace su madre, cuando ésta habla o cuando camina con sus tacones, además de oír ruidos del exterior.

El feto está muy protegido de los ruidos. El hecho de que viva en un ambiente insonorizado hace que los sonidos le lleguen distorsionados tal y como han confirmado investigaciones realizadas en ovejas con micrófonos intrauterinos. Según estos trabajos, la mayoría de los sonidos le llegan como susurros (unos 30 decibelios), mientras que la voz materna emitida en conversación en tono normal (60 decibelios) prácticamente no le llega (24 decibelios).

Además, como la mayoría de los sonidos son muy repetitivos, se acostumbra y no reacciona a ellos. No le impiden dormir.

Así, podemos decir que el ambiente sonoro del útero es como el ruido de fondo de un bosque.

Sólo es posible a través de una única vía, la vaginal.

La vagina es un espacio cerrado, por lo que el sonido no se dispersa en el ambiente. Además, las capas de tejido blando que separan al bebé de la fuente de sonido son menos, sólo las paredes vaginal y uterina. Colocando un altavoz en la vagina se elimina la barrera que constituye la pared abdominal y el bebé puede oír los sonidos casi con la misma intensidad y claridad con la que se emiten.

Antes de la ecografía, la paciente embarazada se colocó el dispositivo vaginal diseñado para el estudio, que emite una intensidad media de sonido de 54 decibelios (el equivalente a una conversación en tono bajo o música ambiental).

El 87% de los fetos reaccionaron con movimientos inespecíficos de la cabeza y extremidades, y movimientos específicos de la boca y la lengua, que cesaban al dejar de oír la música. Además, con música vaginal, cerca del 50% de los fetos reaccionó con un movimiento muy llamativo, abriendo muchísimo la mandíbula y sacando la lengua al máximo.

En el abdomen de la embarazada se colocaron unos auriculares que emitían la música con una intensidad media de sonido de 98,6 decibelios (nivel equivalente al de la sirena de una ambulancia o a la música en una discoteca).

Durante esta parte del estudio, no se observaron cambios en las expresiones faciales de los fetos.

Al tratarse de una respuesta y no de un reflejo, la reacción del feto depende de múltiples factores y por eso es diferente en cada momento. Varía en función de la actividad neuronal del tronco del encéfalo en ese instante por lo que la respuesta podría depender de la fase el sueño en que se encuentre el feto o de los niveles de glucemia.

Por ejemplo, cuando le cantamos a un bebé, éste también reacciona de forma diferente dependiendo de si tiene hambre, sed o sueño.

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